Nutrición de las abejas
Por Orlando Valega
Productor apícola de Apícola Don Guillermo
Email:
apicoladonguillermo@yahoo.com.ar
EL
EQUILIBRIO EN LA NUTRICIÓN
Las abejas al igual que la mayoría de los seres vivos
pluricelulares no son formadores, sino transformadores de energía y materia, por
lo tanto necesitan, al igual que la mayoría de los individuos, ingerir alimentos
con todos los nutrientes necesarios para el mantenimiento de las funciones
vitales del organismo. Dentro de las sustancias que son imprescindibles para las
abejas están: Los Hidratos de Carbono (azúcares), Las Proteínas, Lípidos
(grasas), El agua y los Minerales.
HIDRATOS DE
CARBONO (azúcares)
Las moléculas de los hidratos de carbono están compuestas por; hidrógenos,
oxígeno y carbono. Son conocidos comúnmente como azúcares pero también los
componen las harinas y los almidones. Constituyen el 60 % de la dieta en las
personas, y una mayor parte en la de las abejas. Son el combustible que en el
proceso de oxidación, queman los seres vivos para su funcionamiento. Los
hidratos de carbono pueden ser más o menos complejos, oxidarse más o menos
fácilmente, proporcionando más o menos energía. Los mas sencillos,
-monosacáridos; (glucosa y fructosa) formados por 6 carbonos, 12 hidrógenos y 6
oxígenos- queman rápidamente. Como la leña fina, dan un fogonazo de energía.
Cuando se encadenan (enlazan) dos monosacáridos se forma un disacárido, como la
Sacarosa, cuyas moléculas están integradas por; 12 Carbonos, 4 hidrógenos y 12
Oxígenos. Cuando se encadenan tres monosacáridos, se forma un trisacárido.
Cuando se encadena muchos, un polisacárido o Almidón, que es como un tronco
grueso, se ha de hacer astillas para que prenda (monosacáridos).
Los diferentes seres vivos tienen distinta capacidad de asimilar
y digerir los polisacáridos, desmenuzándolos en los monosacáridos que lo
componen. Pero todos han de realizar una serie de reacciones químicas que
transforme cualquier azúcar en uno solo, la fructosa, que es el único que las
células de cualquier ser vivo pueden quemar para transformarlo en energía,
convirtiéndolo en un residuo de gas carbónico (carbono y oxígeno CO²) y agua
(hidrógeno y oxígeno, H²O).
Cuando un ser vivo consume más azúcares de los que necesitas utilizar, guarda el
excedente de reserva. Para ello, rompe la fructosa (6 carbonos), elimina parte
del oxígeno y produce 3 fragmentos de 2 carbonos, que vuelve a enlazar
reordenándolos de otra manera más compacta (glicerina), y va sumando fragmentos
de 2 carbonos para formar unos compuestos que se llaman grasas.
Las abejas encuentran hidratos de carbono en la miel (80 %) y en el polen (40
%), y forman dos tipos de grasas a partir de estos azúcares: la cera (que es una
grasa sólida a temperatura ambiente) y sus grasas internas, (que acumulan en
unas células vacías denominado tejido adiposo) sobre todo en otoño. Estas grasas
son utilizadas para la fabricación de hormonas y para el mantenimiento de la
cubierta de los nervios.
Para que se produzcan esas transformaciones es imprescindible la presencia de
ciertos componentes que están en el polen y que son otras grasas, enzimas, que
actúan como iniciadores y catalizadores de esas reacciones químicas (consumo de
lípidos del exterior)..
LAS PROTEINAS
Hay otro tipo de sustancias alimenticias para los seres vivos que, además de
carbono, hidrógeno y oxígeno (como los azúcares y las grasas), tienen otro
elemento imprescindible para la vida: el nitrógeno. Esas sustancias
nitrogenadas, se llaman proteínas.
Las proteínas: están formadas por elementos más sencillos, los aminoácidos, de
los que hay unos veinte diferentes. Hay muchos tipos de proteínas, que se
diferencian en el número total de aminoácidos y en los tipos de aminoácidos que
las forman. Se puede decir que los aminoácidos son como los ladrillos, según el
tipo que se utilice y como se junten puede hacerse con ellos una pared maestra,
un tabique, una columna, una bóveda, etc.
En los seres vivos las sustancias nitrogenadas, proteínas, tienen una gran
variedad de funciones: Intervienen en la formación de los músculos, en los
tejidos de soporte (tendones, el esqueleto interno en nuestro caso, el externo o
“caparazón” en las abejas), en las secreciones digestivas (enzimas), en las
hormonas, en los sistemas defensivos (inmunológicos), en los genes de los
cromosomas (ADN), en las células nuevas que reponen a las dañadas en los
tejidos, etc.
Los seres vivos necesitan ingerir cantidades variables de proteínas en su dieta,
según la etapa de la vida, en las abejas también. Las larvas, la reina en plena
postura y las abejas nodrizas, necesitan mayores cantidades que las abejas
viejas o los zánganos En la digestión se fragmentan las proteínas en partes mas
pequeñas, hasta llegar a los aminoácidos y a su vez, éstos, por combinaciones,
vuelven a formar otros que no ingresaron con los alimentos, pero que son
necesarios para el organismo, para aprovechar las partes nitrogenadas en
fabricar otras proteínas, útiles para el ser vivo que las ingiere. Las partes
sin nitrógeno, con solo carbono, hidrógeno y oxígeno, son quemadas o convertidas
en grasa.
Los diferentes seres vivos pueden fabricar diferentes aminoácidos en su
organismo, a partir de fragmentos de otras moléculas que contengan carbono,
hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Pero siempre hay algunos de esa veintena que no
saben “fabricar”, y que han de tomar enteros en la dieta, esos se llaman
aminoácidos esenciales. Las diferentes especies de seres vivos tienen como
“esenciales” diferentes aminoácidos de esa veintena. Esas sustancias que un ser
vivo no sabe “fabricar”, se conocen también con el nombre de vitaminas, y la
mayoría suelen ser de tipo nitrogenado (aminoácidos...) o/y graso.
En la dieta de las abejas, el polen, es el único aporte
proteínas con cantidades variables pero con un promedio del 25% de proteína
cruda y de grasas externas.
Cuando los aportes a la dieta son correctos, todas las reacciones de
transformación de estas materias en energía y en otras materias diferentes
funcionan bien; el organismo vive.
EL AGUA
Otro elemento imprescindible para la supervivencia, a parte de los nutrientes
mencionados, es el agua. En promedio, el 66% de los organismos vivos es agua (en
algunos más). El agua interviene en las reacciones químicas que mantienen la
vida, como disolvente y también como refrigerante. En todas las reacciones se
produce calor, y si este no es eliminado, la temperatura corporal iría subiendo
poco a poco hasta “freír” a las abejas por dentro. Las proteínas se coagulan por
encima de los 45º C y pierden sus funciones. Las abejas tienen en sus antenas
unos termo-receptores, termómetros conectados a nervios, que se activan cuando
la temperatura sube o baja y envían mensajes a los ganglios cerebrales que
provocan determinados comportamientos (ventilación, agrupación, acarreo de
agua...).
Si la temperatura sube las abejas salen a por agua, la vierten en gotas en los
panales y ventilan para que se evapore, esto “roba” calor y la temperatura baja
a su nivel normal. Si no pueden controlara así, salen de la colmena y se sitúan
bajo esta, a la sombra, para evitar que su actividad dentro eleve más la
temperatura.
Si hace frío, se agrupan en un racimo compacto y se mueven produciendo calor
(quemando sus reservas de hidratos de carbono, miel que tienen a mano en el
panal, y en una segunda fase, sus grasas internas). Si no pueden mantener
constantemente en alguna zona del panal una temperatura de 35 ±1º C y una
humedad relativa de alrededor del 80%, cesa la cría (esta se deshidrata con
facilidad a través de su fina piel). Por ello se ven abejas recogiendo
ávidamente agua al inicio de la cría, en primavera temprana, pues si falta agua
en la colonia, la cría se paraliza.
Otro elemento que necesita agua es la respiración, el aire que
entra en los sacos respiratorios se carga de humedad interna de las abejas,
humedad que estas deben reponer. La excreción de residuos también consume agua.
SITUACIONES
LÍMITES EN LA NUTRICIÓN DE LAS ABEJAS
FALTA DE ALGUN ELEMENTO VITAL
Si falla el suministro de hidratos de carbono, no pueden producir energía, sobre
todo calorífica, y disminuye su capacidad de mantener 35º C constante, ± 1º C,
en la zona de cría, es decir, se paraliza la cría. Si el problema continúa y se
hace más grave, la temperatura de los panales que ocupan va disminuyendo, lo que
vuelve más lentas todas las reacciones químicas de sus cuerpos; las trasmisiones
eléctricas de los nervios. Esto hace mas lentos sus movimientos y su
coordinación, la respiración, los movimientos musculares, etc., lo que a su vez
acentúa la disminución de la temperatura. Finalmente, cuando se llega a la
frontera aproximada de los 12º C, las abejas quedan totalmente paralizadas por
el frío y mueren, formando un grupo arracimado, introducidas de cabeza en las
celdillas, en un intento desesperado de conservar mejor sus últimas calorías.
Casi todos lo hemos visto alguna vez.
Hasta llegar a esa situación, el organismo de las abejas ha intentado producir
energía calorífica de cualquier manera: primero, quemando sus reservas de grasa,
que almacenaba en las células vacías de la espalda (al nivel del 2º anillo
abdominal), y cuando estas escasean, quemando proteínas de los músculos, de los
tejidos (intestino, estomago, etc.). Se puede decir que el cuerpo se come a sí
mismo. Esto provoca una disminución del peso corporal, que puede llegar a un 50%
de su valor normal. Finalmente, solo quedan las proteínas de los órganos vitales
y un mínimo de grasa que es imprescindible para el mantenimiento del nivel de
las principales hormonas y el aislamiento de las terminaciones nerviosas que
transmiten impulsos entre los tejidos, los órganos y los ganglios cerebrales. En
este estado, las abejas pueden desaparecer con facilidad en el campo un día que
puedan salir. Las que quedan en la colmena pueden presentar los mismos síntomas
de falta de proteínas y destrucción de tejidos digestivos que si hubieran estado
parasitadas por nosema, que es otra manera de perder proteínas.
Cuando las abejas padecen falta de polen, bien porque no haya, o porque el que
hay no tiene los nutrientes adecuados, -enzimas- las reacciones químicas de
formación de grasa a partir de los hidratos de carbono no se dan y no pueden
acumular suficiente cantidad de ésta en su cuerpo.
Si tienen hidratos de carbono, miel, pueden quemarlos para producir calor, pero
les faltarían elementos necesarios para la producción de hormonas y enzimas que
controlan procesos importantes: la fabricación de jugos digestivos, el sistema
inmunológico, el aislamiento de los conductos nerviosos, la producción de jalea
real (con lo que paralizarán la cría), la producción de cera...
La falta de polen, también provoca en el organismo de las abejas “hambre de
proteínas”, que tratan de solucionar extrayendo proteínas de donde las haya,
fundamentalmente del músculo y los intestinos. Esta situación puede provocar
daños celulares en estos tejidos, con la consiguiente disminución del peso
corporal, y la posible observación de tejidos dañados (como el digestivo) que
deja de producir jugos digestivos y queda con daños que pueden confundirse con
lesiones de parasitósis por nosema.
Paralelamente a ese proceso orgánico hay un aumento del instinto de recolección
de polen, lo que hace que, si no lo encuentran, recolecten cualquier cosa que se
le parezca (harina, polvo de paja, polvo de los piensos para ganado, e ¡incluso
aserrín de madera!). Algunas de estas sustancias pueden alimentarles algo (como
el pienso de lechones), otras poco o nada (paja, aserrín...).
Todo esto hace que las abejas se vuelvan mucho más sensibles a cualquier
problema que pueda afectar a su supervivencia: enfermedades, intoxicaciones por
plaguicidas, meteorología desfavorable.
Si falta agua en el organismo de la abeja, este intenta recuperarla de donde
sea. Primero utilizará los tejidos que tienen mas agua: La hemolinfa (sangre),
que se espesará. Esto mueve a su vez agua de los tejidos a la sangre. Los
organismos vivos tienen prioridades, por lo que el flujo interno de agua se
desvía hacía los órganos más importantes: el tejido nervioso y el respiratorio,
sacándola de otros menos importantes: los músculos, los intestinos, etc. Si la
falta de agua continúa, la hemolinfa se vuelve tan espesa que el corazón tiene
que hacer mucho mas esfuerzo para bombearla, además circula mal por los
capilares, lo que genera más calor, que a su vez consume más agua para regular
la temperatura.
En estas condiciones las abejas se vuelven extremadamente sensibles a cualquier
problema, y si el proceso no se detiene con el aporte de agua, acaban
pereciendo.
ALIMENTO EN
CANTIDAD PERO DE BAJA CALIDAD
POLEN DE EUCALIPTO
El polen es utilizado dentro de la colmena, fundamentalmente por las abejas
nodrizas, como fuente proteica, ya sea para el desarrollo de sus glándulas hipo
faríngeas o, para utilizarlo con algún grado de procesado en la papilla con que
se alimenta a todas las larvas.
El polen es además utilizado por las abejas jóvenes para poder completar su
desarrollo corporal y el de ciertas glándulas que le permiten cumplir con una
serie de funciones en sus actividades dentro de la colmena.
La proteína y los aminoácidos
La proteína está formada por un conjunto de elementos mas simples llamados
aminoácidos. Cuando falta alguno de los aminoácidos para formar una proteína el
cuerpo lo forma a partir de otros aminoácidos que están en exceso. Pero hay
ciertos aminoácidos que el organismo de la abeja no puede sintetizar y se llaman
aminoácidos esenciales, los que indefectiblemente deben ser incorporados con la
alimentación.
En el año 1953 el Dr. A. De Groot estudió los requerimientos de aminoácidos en
la abeja y determinó que los mismos 10 aminoácidos esenciales que requiere la
alimentación en el humano también son requeridos por la abeja.
Aminoácidos esenciales para la abeja y su requerimiento mínimo:
| Aminoácido | % Mínimo de este aminoácido en la proteína |
| Treonina | 3 % |
| Valina | 4 % |
| Metionina | 1.5 % |
| Leucina | 4.5 % |
| Isoleucina | 4 % |
| Fenilalanina | 2.5 % |
| Lisina | 3 % |
| Histidina | 1.5 % |
| Arginina | 3 % |
| Triptófano | 1 % |
La concentración de aminoácidos se expresa como “aminoácidos
libres”, es decir como porcentajes en la proteína “consumida y digerida” en el
laboratorio según A. De Groot.
Si uno de estos aminoácidos no está presente en la cantidad requerida por las
abejas, entonces estas no podrán digerir toda la proteína que consumieron. Por
ejemplo si un aminoácido se requiere al 4% y está presente en un 3% entonces
solo las ¾ partes de la proteína suministrada podrá ser utilizada por las abejas
para su desarrollo corporal. La Isoleucina y la Valina son los aminoácidos que
generalmente pueden encontrarse en niveles de porcentajes inferiores a los
requeridos.
Isoleucina:
A. De Groot demostró que los niveles de Isoleucina requeridos por la abeja eran
del 4% de la proteína digestible. Varios investigadores Australianos han
estudiado que los niveles de Isoleucina en la mayoría de los eucaliptos variaban
de 2.7% a 4%. Asimismo, se ha encontrado respuesta al suplemento con Isoleucina
sobre todo cuando la colonia está desarrollando cría abundantemente y con un
aporte pobre de polen. Esta suplementación con Isoleucina permite que la abeja
digiera toda la proteína del polen ingerido. La aplicación práctica de esta
información sirve para comprender que la suplementción proteica que utilicemos
debiera tener más del 4% de Isoleucina a fin de que se digiera toda la proteína
del polen recolectado por las abejas que resulte deficitario en Isoleucina.
Proteína corporal de la abeja:
El polen provee a la colonia de abejas de toda la proteína necesaria para el
desarrollo del cuerpo y su normal funcionamiento. Las abejas utilizan la
proteína existente en el polen fundamentalmente para el desarrollo de los
músculos, glándulas y demás tejidos corporales.
Estas proteínas del cuerpo de la abeja pueden ser trasladadas de un lugar a otro
de los tejidos de la misma. Por ejemplo, cuando una abeja deja de producir jalea
real, la proteína pasa de las glándulas hipo-faríngeas a las glándulas cereras y
luego a los músculos de vuelo. A su vez la abeja tiene capacidad de almacenar
proteínas a nivel de los cuerpos grasos.
Cuando se da un periodo de bajo ingreso de polen con ingreso de néctar las
abejas nodrizas no pueden desarrollar correctamente las glándulas hipo-faríngeas
y por lo tanto no pueden alimentar a las larvas con jalea real. En estos casos
son las abejas viejas las que trasladan proteínas de los cuerpos grasos a las
glándulas hipo-faringeas y alimentan transitoriamente a las crías. Esto se puede
dar por un corto tiempo. La intensidad de trabajo de la abeja nodriza determina
mayor desgaste y a su vez la longevidad de la abeja. Cuanto mayor es el
contenido de proteínas del cuerpo de la abeja mayor será la vida útil de la
misma. Un caso extremo en las necesidades de polen se puede dar frente a cortes
repentinos de flujo y aportes, cuando las abejas reducen el nido de cría
rápidamente, llegando a utilizar en casos de escasez las larvas de zánganos y
las de los bordes de los nidos como fuente proteica. Es en estas situaciones
extremas en que se produce este tipo de canibalismo entre las abejas.
Contrariamente a lo que se cree, se ha demostrado que las abejas cuando nacen,
todavía no han completado su desarrollo fisiológico y requieren de una
alimentación proteica para el inicio del funcionamiento de las glándulas para
alimentar a la cría, los cuerpos grasos y otros órganos como las glándulas
cereras. Las abejas inician el consumo de polen a partir de las dos horas de
nacer y tienen el máximo requerimiento a los 5 días para disminuir notablemente
a los 8 a 10 días, para suspender casi totalmente a los 15 a 18 días cuando se
prepara para realizar las tareas fuera de la colmena. La cantidad de polen
consumido por la abeja nodriza depende de la época del año y de la cantidad de
cría a alimentar. Los momentos de máximo consumo se dan al inicio del flujo de
néctar cuando está muy desarrollado el nido de cría. La cantidad de polen que
consume anualmente una colmena es variable pero oscila entre 20 y 50 kg.
Cuando la abeja realiza un esfuerzo en condiciones normales consume hidratos de
carbono, pero cuando este esfuerzo es máximo como en las mieladas de eucalipto,
el aporte de aminoácidos esenciales y de proteínas para sostener y reponer
adecuadamente todo el desgaste muscular, es de suma importancia. En este momento
es fundamental la concentración de proteína cruda del polen que consume la
colmena y los niveles de aminoácidos esenciales del mismo. Los pólenes de
eucalipto difieren en cuanto a su composición proteica. Los hay con muy baja
concentración de proteína cruda y muy bajos niveles de Isoleucina
particularmente.
Esta composición y sobre todo los niveles de proteína cruda, son fundamentales
en la fase de preparación de la colmena (pre-mielada), pues afectan
significativamente la longevidad de la abeja, llegando hasta disminuir en un 50%
la misma. Este hecho es muy importante porque impide llegar a grandes
poblaciones en la colmena; y lo que es más, cuando la abeja llega a pecoreadora
le quedan ya unos pocos días de vida. En consecuencia, se disminuye en mucho la
capacidad de pecoreo de la colmena. Los niveles bajos de Isoleucina a su vez
potencian estos efectos.
Las abejas necesitan pólenes con por lo menos 20% de proteína cruda. La mayoría
de los pólenes de eucalipto presentan niveles de proteína entre el 18% al 30 %,
dependiendo de la especie, localización, condiciones climáticas, etc. El polen
de eucalipto maculata tiene de 25 a 33% de proteína por lo que es considerado
muy bueno para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la colonia en
periodo de máximo esfuerzo como normalmente es un periodo de alto flujo de
néctar de eucalipto. El polen de los pinos tiene del 5 al 7% de proteínas por lo
que es una fuente de alimentos nutritivamente pobre.
Las abejas pueden llegar a tener altos niveles de proteína corporal con
porcentajes de proteína cruda superiores a los 80%. Cuando llegan a este nivel
son fuertes, longevas y con gran capacidad para pecorear mucha miel.
Paralelamente podemos encontrar colonias con un porcentaje inferior al 30% de
proteína corporal, siendo en este caso abejas de corta vida, susceptibles de
contraer loque europea, nosema y son muy malas productoras de miel.
El nivel de proteína corporal es muy importante durante el otoño de manera tal
que las abejas puedan controlar bien a nosema, invernar en condiciones
saludables y desarrollar rápidamente la colonia en la primavera siguiente.
El nivel de proteína corporal se reduce con la producción de miel, de cera, en
clima muy caluroso o muy frío y especialmente con el desarrollo de la cría en
primavera. Esta proteína cruda se incrementará en la medida que entre polen con
más de 20% de proteína cruda digestible y que las abejas no estén estresadas por
un gran flujo de néctar, o condiciones adversas del clima.
El porcentaje de proteína cruda es un buen índice para evaluar la capacidad de
invernar, obtener buenas cosechas y resistir enfermedades como el nosema, loque
europea y cría yesificada.
¿Cómo se trasladan estos
hechos a la cosecha de miel de eucalipto?
En la etapa de premielada, en caso de hacerse con un polen de escaso contenido
proteico, menor del 20-25%. Puede dar como resultado una población aceptable
pero las colonias verán reducida su longevidad en un 50% y las abejas
pecoreadoras tendrán corta vida.
Se debe conocer la calidad del polen de la especie de eucalipto que va a proveer
de miel para evaluar si la producción va a ser eficiente. En la etapa pos
mielada de proseguir con niveles bajos de proteína en polen la colmena tendrá un
desgaste tal que no le permitirá sobrevivir después del invierno.
La proteína y el estrés:
Las abejas requieren distintos niveles de proteína de acuerdo al estrés a que
están sometidas, por lo tanto, si logramos entender el concepto de estrés en la
abeja, estaremos en condiciones de tomar mejores decisiones de manejo para una
óptima nutrición de las abejas en estas condiciones.
Situación de bajo estrés:
Las colonias poco estresadas muestran poca actividad, las abejas pueden estar
desarrollando cría de manera constante, hay poca o nula entrada de néctar, la
temperatura del aire es cálida (mas de 20º) y sus necesidades son pocas. En
estas condiciones las abejas aumentarán su nivel de proteínas corporal y podrán
incrementar suavemente su nivel de población si consiguen pólenes de 12 a 15% de
proteína cruda digestible y llegar a niveles de población razonables en seis a
ocho semanas con abejas que pasaron de 40% a 80% de proteína corporal en dicho
periodo.
Situación de alto estrés:
Las abejas que se encuentran en situación de alto estrés requieren pólenes con
índices de proteína cruda digestibles superiores al 20%.y cuanto mas estresadas,
mayor la necesidad de proteínas. Las situaciones de alto estrés en la colonia
pueden suceder cuando la colonia está en plena mielada y cuanto más fuerte,
mayor es el estrés. También son comunes al inicio de la mielada cuando se da un
gran crecimiento de la cría. O frente a un plan de incentivo de postura de la
reina y de crecimiento de la cría. Las temperaturas por debajo de los 20º o por
encima de los 35º en plena mielada. Hay ejemplos de mieladas invernales con
bajos niveles de proteína donde las abejas se estimulan a trabajar en la
pecorea, desarrollan los nidos de cría, producen cera, se obtiene miel y al
finalizar la cosecha la colmena colapsa por un estrés proteico. Esta es una de
las explicaciones del debilitamiento, despoblación y muerte de colmenas en
muchas floraciones de eucalipto grandis o globulus, lo mismo puede suceder en
mieladas intensas donde hay deficiencia proteica o de algún aminoácido en
particular. La mayoría de estas situaciones pueden solucionarse con
suplementaciónes proteicas basada en harina de soja. Estos suplementos serán mas
eficientes si se les adiciona polen fresco de especies ricas de buena proteína.
Longevidad de las abejas y su relación con la
nutrición
Colonias con gran fortaleza significan mayor productividad. Los nacimientos de
obreras en el eucalipto desde un punto de vista nutricional esta relacionado con
el área de cría, la proteína y el néctar. La nutrición de las abejas en mieladas
de eucalipto presenta generalmente el problema de que maximiza las muertes
debido a la disminución de la longevidad de la abeja por un bajo nivel de
proteínas corporales. El resultado es colonias poco populosas que no pueden
mantener una gran área de cría minimizando nacimientos y maximizando muertes.
El nivel de proteína corporal está influenciado por:
Polen
Tasa de natalidad
Carga de trabajo de la abeja
Todas estas situaciones se dan en plantaciones de eucalipto ya
que es común que muchas especies no produzcan polen, otras producen pólenes en
abundancia pero deficientes en algún aminoácido y en otras el flujo de néctar es
tan abundante que reduce drásticamente el nivel de proteína corporal de la
pecoreadora con su consiguiente muerte temprana. Recordemos lo ligado que está
el nivel de proteína corporal con la longevidad de la abeja y que en fuertes
flujos sin el aporte apropiado de polen las pecoreadoras viven de 20 a 26 días,
mientras que si mantienen su nivel de proteínas por sobre el 40%, estas viven
mas allá de los 46 50 días, de esta forma logramos mantener la fortaleza
poblacional. En Australia con abejas pecoreando sobre eucalipto es común una
longevidad de menos de 20 días. Bajo esta situación de los eucaliptos es
deseable una flora de soporte herbáceo o de malezas que aporten polen. La
disponibilidad de polen fresco en la mielada de eucalipto es la clave para
mantener una gran población.
¿Qué manejo dar al apiario en situaciones de
mala calidad del polen?
No nos olvidemos que no hay mejor alimento que el polen natural variado y que
solo justifica establecer programas de alimentación a colmenas para la
producción de miel si estas son fuertes y encabezadas por una reina nueva y
vigorosa. El apicultor analizará la situación y resolverá si se justifica
trasladar las colmenas a zonas con buenos aportes de polen de calidad, alimentar
artificialmente sus colmenas o utilizar ambas alternativas.
A fin de neutralizar el efecto de los flujos de polen pobre en proteínas se pueden emplear los siguientes manejos de las colmenas:
Trasladando las colmenas después de la mielada de eucalipto a zonas de buen polen a fin de aumentar la tasa de proteína corporal.
Trasladando las colmenas al eucalipto cuando comienza el flujo de miel y polen y no antes ya que la tasa de proteína corporal puede bajar para cuando se inicie la mielada.
Cosechando polen de buena calidad para dárselos a las colmenas en el eucalipto antes del flujo y así aumentar la tasa de proteína corporal de las abejas y dar mayor longevidad a las abejas.
La primer alternativa es la mejor pero no siempre se puede por lo tanto conviene cosechar polen fresco de buena calidad para dárselo cuando lo necesite. No hay mejor sustituto del polen que el polen mismo y los demás sustitutos proteicos son consumidos con mayor avidez si están mezclados con polen. No es conveniente adicionar sustitutos de polen por más de 6 (seis) semanas.
PRODUCCIÓN DE
POLEN DE EUCALIPTO
Las distintas especies de eucalipto presentan distintas características en lo
referente a cantidad y calidad del polen que producen. La mayoría de ellas
produce abundantes cantidades de polen cuando se dan floraciones importantes. En
muchas situaciones el gran aporte de polen de los eucaliptos trae aparejado
problemas de bloqueo de la cámara de cría, por lo que el apicultor deberá
intervenir ya sea con manejo o a través de la cosecha del mismo. Recordemos que
abundante polen no siempre significa una buena nutrición de la abeja,
especialmente cuando el polen recolectado es de una especie única. Este hecho es
muy común en eucaliptos con floraciones a fines de otoño e invierno, cuando el
aporte de polen puede ser exclusivamente de esa especie. Es importante que el
apicultor conozca las características nutritivas de los distintos pólenes a los
efectos de saber cuando suplementar. El hecho de que la colonia recolecte polen
en exceso puede ser indicio de falta de algún nutriente en dicho polen.
Recordemos que la abeja por más que se tenga polen en abundancia no lo recolecta
para reserva en cantidades como hace con la miel. Las reservas son solo para
unas dos semanas y después adapta el crecimiento del nido a las
disponibilidades.
Paralelamente a lo mencionado en el párrafo anterior hay muchas especies de
eucalipto que nos pueden brindar un ingreso extra a través de la cosecha de
polen. Independientemente del tipo de trampa que utilicemos se deben tener en
cuenta las siguientes cuatro situaciones:
El vigor y nivel de postura de la reina,
El área de cría,
El ingreso exterior de polen y
El nivel de reservas de polen en la colonia.
Evidentemente las mejores cosechas de polen se obtendrán de
colmenas con reinas vigorosas en plena etapa de desarrollo poblacional.
El nivel de cosecha diaria de polen puede ser un buen indicador de lo que sucede
en el interior de la colmena y que si algo le pasa a la reina automáticamente se
reflejará en el ingreso de polen.
Sugerencias
Durante la floración del eucalipto, como el polen es deficiente en el aminoácido
isoleucina y el requerimiento es realmente alto en proteínas, las abejas tratan
de compensar esta situación trayendo mayores cantidades de polen que lo que en
definitiva pueden utilizar. Polen que se acumula y ocupa el espacio que debería
ocupar la cría, lo que trae aparejado dos inconvenientes. 1º) Aumenta el riesgo
de enjambrazón y 2º) disminuye el rendimiento de la postura. Por ello, se habrá
de colocar una trampa caza polen ya que lejos de perjudicar la producción de
miel, la beneficia, obteniendo así una doble ganancia.
Esta se puede comprobar haciendo un sencillo ensayo. En un mismo colmenar se
hacen dos grupos más o menos homogéneos. En uno se sitúa el caza polen durante
15 días, y en el otro grupo, se deja libre el polen pecorado por las abejas.
Cuando se inspeccionan las colmenas se ve que las que tenían puesto el caza
polen, además de haber producido 2 Kg de polen, los cuadros de cría tienen más
postura.
Haciendo unas sencillas mediciones se comprueba que el aumento de cría en las
colmenas con caza polen oscila entre 20-30%, por lo que en la época de gran
floración se cuenta en estas con un 20-30% más de abejas.
Manejo del colmenar para la obtención de polen
Para la correcta extracción de polen es necesario tener en cuenta una serie de
condiciones que se exponen a continuación:
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Debemos evitar en la medida de lo posible la deriva de las abejas, ya que las abejas de las colmenas con caza polen tienden a derivar hacia las que no lo tienen colocado. Es necesario por lo tanto colocarlos en colmenas seguidos y todos al mismo tiempo o colocarlos en colmenas aisladas que no puedan sufrir deriva. |
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Es importante que la piquera este abierta en todo el frontal de la colmena. Es generalmente conveniente dejar un espacio adecuado entre la piquera y la rejilla del caza polen para evitar aglomeraciones y la consiguiente asfixia de las abejas. |
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El polen debe recogerse todos los días y al realizar el secado debemos tener en cuenta que el polen del eucalipto llega ala colmena con un 40% de humedad y se debe bajar la misma a un 8%. |
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El polen secado al sol pierde parte de sus propiedades (disminución de aminoácidos libres, deterioro de proteínas, etc.), se decolora y tienen en doble de contaminaciones que el polen secado a estufa. La temperatura de secado no deberá pasar los 45ºC. |
CONSUMO DE
NUTRIENTES QUE PRODUCEN TOXICIDAD
INTOXICACIÓN POR CONSUMIR POLEN EN EXCESO
Mal de Mayo: Esta enfermedad se presenta como un síndrome (conjunto de signos)
que ataca a las abejas adultas, especialmente a las nodrizas, que tienen que
consumir gran cantidad de alimento para mantener una buena secreción de las
glándulas hipofaríngeas (productoras de jalea real). Cuando por otras
circunstancias se produce un desequilibrio entre la cría y las abejas nodrizas
que la alimentan, estas intentan compensar esta falta de equilibrio con una
mayor ingestión de polen, que no pueden diluir por falta de líquido. Según
algunos autores, la enfermedad se presenta por las toxinas liberadas del polen
más o menos alterado, que se acumulan en el intestino y originan parálisis.
Otros autores indican que la enfermedad se debe a la ingestión de alguna especie
de polen tóxico de “falso castaño de la India”, que proporciona polen con
presencia de esculina y saponina, esta última muy tóxica a bajas concentraciones
(0,2 por mil).
El proceso se desarrolla con mayor frecuencia: Cuando el agua escasea, por
ejemplo cuando las condiciones meteorológicas impiden la salida de las abejas; o
bien porque el colmenar está en un asentamiento no provisto de fuentes de agua,
o una ausencia prolongada de mielada. En estos momentos si hay un gran consumo
de polen, este se acumula en la ampolla rectal y en el intestino medio,
aumentando la concentración del contenido intestinal y adquiriendo una mayor
consistencia. La obstrucción intestinal tiene como consecuencia que aumente en
el aparato digestivo la carga de toxinas producida por la flora intestinal
(bacterias y hongos).
Los síntomas son: Cesa completamente o no la defecación, lo que conlleva a una
dilatación y endurecimiento del abdomen de las abejas, produciéndose temblores
con movimientos rotativos, que pueden afectar a pocas colmenas o a todas a la
vez. El vuelo de tales abejas puede ser imposible por compresión de los sacos
aéreos. En algunos casos se presenta alopecia (caída del pelo) que da a las
abejas un aspecto de negro betún.
El diagnóstico, a veces cuesta establecerlo por el parecido con otras
enfermedades más graves ( nosemosis y envenenamientos con productos químicos).
Clínicamente se puede sospechar de la enfermedad por el abdomen dilatado y duro.
En laboratorio se puede examinar la consistencia del contenido intestinal de las
enfermas, que se presentan como masas pastosas, con un elevado acumulo de granos
de polen enteros o parcialmente digeridos.
El tratamiento se basa en la fluidificación del contenido intestinal
proporcionando un jarabe de azúcar y agua en relación de 1:3.
Se considera que existen dos formas del Mal de mayo (Broker, W.):
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Forma benigna, en que el tratamiento consiste en proporcionar un jarabe diluido. |
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Forma maligna, que provoca la descomposición del alimento en el intestino, lo cual provoca que muera gran número de abejas con signos de Mal negro. |
INTOXICACIÓN
CON POLEN DE BARBATIMAO
Según Carvalho (1998), en Brasil
ocurre una intoxicación con polen de Stryphnodendron polyphyllum (el nombre
vulgar local es "barbatimao) que cuando está presente en la dieta de las abejas,
aún en bajas dosis (0,04% de polen tóxico en la dieta produce una mortandad del
50% de la cría, y cuando constituye el 0,07% de la dieta, la mortandad alcanza
el 90%), presentando una sintomatología similar a la Cría sacciforme, y esa
situación ha llevado a denominar esta intoxicación como "Cría ensacada
brasilera".
Orlando Valega
Productor apícola de Apícola Don Guillermo
Email: apicoladonguillermo@yahoo.com.ar
Referencia
Bibliográfica
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Antonio Gomez Pajuelo: Correo: ALIMENTACIÓN Y SUPERVIVENCIA DE LAS COLMENAS |
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EN CONDICIONES LÍMITES “Foro Apícola” |
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Fernández Llorente Sanidad Apícola |
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Apicultura en Eucalipto PREDEG Uruguay |
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Sociedad Apícola Uruguaya. Apuntes del curso de capacitación en nutrición y alimentación de abejas. 26 al 29 de agosto de 1999 |
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Manual para productores de Eucaliptos, Editado por el INTA, Año 1998 |
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Cría sacciforme por: Jorge Harriet, Homero Toscano, Juan P Campá DILAVE "Miguel C. Rubino", Servicio de Apicultura |
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